1. un espacio impenetrable pero disponible
    se habilita
    al parecer
    de muchos
    indicados
    presuntos
    cómplices
    de esta ficción sin tiempo ni lugar

  2. hay algo muy chiquitito,
    que se escurre…

  3. habitar el desconsuelo

    no tuve, no tengo
    viví la falta, el espacio vacío
    perdí
    renuncio y pierdo
    exijo y pierdo
    espero y pierdo
    desespero y pierdo
    la magia desaparece… no es real
    siempre imagino, otra realidad
    y pierdo
    la valentía no tiene lugar
    el dolor se siente igual
    o más fuerte
    se pierde
    la magia
    se evade
    el sueño, la esperanza
    la resignación, cerca
    me espera
    inquieta, pero tranquila
    humillándome
    viendo mis esfuerzos
    de conseguir lo imposible
    y basta.

  4. Las flores de un árbol no brotan de su tronco sino de sus ramas más delgadas.

    — Franz Werfel

  5. Ahora

    Siempre es temprano y siempre es tarde. Siempre está ahí.

  6. Escalonadamente

    Perfectamente impersonal
    me desarrollo
    estableciendo
    marcas en el camino
    para avanzar
    y no retroceder.

  7. No pretendo ser tu hombre.
    No pretendo ser tu dueño.
    Te pido ya, ¡lárgate de aquí!

  8. EL BLANCO QUE NO ES BLANCOSensible - insensible.Acción y reacción.

    EL BLANCO QUE NO ES BLANCO

    Sensible - insensible.
    Acción y reacción.

  9. escapar de los espaciosinapetentesresultailesovolver a escribirpaciente.

    escapar de los espacios
    inapetentes
    resulta
    ileso
    volver a escribir
    paciente.

  10. Estoy intentando retenerte. Entretenerte. Más quisiera, desaparecerte. De repente, y vehemente.
    Tal vez no existan palabras.

  11. Rojo, de otra manera

    Tres espadas son como una pared
    ensimismada
    envuelta
    en hormigas
    coloradas.

  12. Comprender el estado longitudinal
    de la existencia
    presupondría la paradoja
    de existir y morir en un momento
    instántaneo y permanente.

    Habitar la forma tangencial
    incipiente
    embrionaria
    y subyugante.

  13. Fragmento de El Principito

    Así el Principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:
    - ¡Ah!… -dijo el zorro-. Voy a llorar.
    - Tuya es la culpa -dijo el Principito-. No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara…
    - Sí -dijo el zorro.
    - ¡Pero vas a llorar! -dijo el Principito.
    - Sí -dijo el zorro.
    - Entonces, no ganas nada.
    - Gano -dijo el zorro-, por el color del trigo.
    Luego, agregó:
    - Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.

    El Principito se fue a ver nuevamente las rosas:
    - No son en absoluto parecidas a mi rosa; no son nada aún -les dijo-. Nadie las ha domesticado y no han domesticado a nadie. Son como mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
    Y las rosas se sintieron bien molestas.
    - Son bellas, pero están vacías -les dijo todavía-. No se puede morir por ustedes. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

    Y volvió hacia el zorro:
    - Adiós -dijo.
    - Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
    - Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito, a fin de acordarse.
    - El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
    - El tiempo que perdí por mi rosa… -dijo el Principito, a fin de acordarse.
    - Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
    - Soy responsable de mi rosa… -repitió el Principito, a fin de acordarse.”

    — Antoine de Saint-Exupéry

  14. Nimiedades (ó El absurdo) (ó El proceso)

    La pasión y la resignación.
    Un grano de arena en el desierto del Sahara.
    Una gota del Océano Atlántico.
    Un milisegundo en tu vida.
    La desesperación intacta.
    El gesto atragantado.
    Maravillas desechadas.
    La estrella en el sol.
    Reír para no llorar.
    Desempatar para abandonar.

    La risa que ya no escucho.
    La grieta inseparable.
    Acción y contradicción.
    Creer en mentiras.
    Abandonar antes del juego.
    Una piedra en la pirámide de Guiza.
    El viaje que no terminará.
    Un punto en el espacio.

  15. CAER

    El viento me atraviesa la cara,
    el cuerpo
    se deshace
    no hay vestidos
    no hay argumento
    el horizonte quedó allá arriba
    inmóvil
    sin significado
    abajo no hay nada,
    es ser
    siendo.